CEPAL alerta por riesgo hídrico en generación eléctrica regional
Informe especial N°3: 69% de probabilidad de un Súper El Niño con anomalías superiores a +2,5 °C.

La CEPAL difundió el 21 de septiembre su Informe Especial N°3 sobre los efectos de El Niño en América Latina y el Caribe, liderado por su secretario ejecutivo José Manuel Salazar-Xirinachs. El documento proyecta una pérdida acumulada de al menos 2% del PIB regional en tres años si el fenómeno alcanza intensidad extrema, con la mitad del impacto concentrada en el primer año.
El escenario se apoya en proyecciones de la NOAA: probabilidad superior al 90% de un El Niño muy fuerte durante el otoño e invierno boreales de 2026-2027, y 69% de que alcance magnitud histórica, con anomalías de temperatura superficial del mar superiores a +2,5 °C o +3,0 °C en la región Niño 3.4. El organismo sitúa el fenómeno en un contexto de cambio climático que amplifica la variabilidad natural: en 2024 la temperatura media mundial fue 1,55 °C superior a los niveles preindustriales.
El sector energético aparece entre los más expuestos. En varios países de la región la generación hidroeléctrica supera el 70% de la matriz eléctrica y más del 50% de la capacidad instalada tiene más de 30 años. La CEPAL anticipa un aumento de la demanda por climatización en Lima, São Paulo y Ciudad de México en simultáneo con menor disponibilidad de agua, lo que eleva el riesgo de cortes y sobrecostos operativos. El informe asigna 60% de probabilidad de déficit de lluvias entre octubre y diciembre.
El impacto se extiende a pesca y agro. En episodios previos de Súper El Niño las capturas regionales cayeron 52,7% (1972-1973) y 26,9% (1997-1998) por el debilitamiento de la surgencia en el Pacífico. Con base en análisis de la FAO, se identifican probabilidades superiores al 70% de sequías en el Corredor Seco Centroamericano, Colombia, Venezuela y el Caribe.
De las diez medidas de política pública recomendadas, cuatro impactan directo en energía: cooperación regional e integración energética para gestionar cuencas transfronterizas y compartir reservas; diversificación de la matriz con complementariedad hidrosolar y eólica; gestión hídrica integral por cuenca con monitoreo de caudales y embalses; y eficiencia energética con programas temporales de ahorro y manejo de picos durante olas de calor. Las restantes apuntan a planificación climática, infraestructura resiliente, alertas tempranas, seguros climáticos y redes de protección social.
Salazar-Xirinachs señaló que las respuestas adoptadas tras declarada la emergencia son más costosas que las preventivas, y planteó pasar de la reacción a la gestión anticipatoria del riesgo climático.
fuente: Mining Press
La dependencia hidroeléctrica y el envejecimiento del parque generador regional anticipan presión sobre costos y confiabilidad del suministro, con efecto indirecto en la demanda eléctrica de operaciones mineras y de oil & gas en la región.
Actualizaciones de la NOAA sobre la intensidad del evento en el Pacífico ecuatorial durante el otoño boreal 2026.

