Tensión en cadena de uranio opaca expansión nuclear
IEA proyecta duplicar capacidad nuclear hacia 2050, pero oferta de uranio y cuellos de botella en conversión y enriquecimiento generan riesgos.

La capacidad nuclear global en construcción alcanza 78 GW, el nivel más alto en tres décadas, según la Agencia Internacional de Energía (IEA). China lidera el crecimiento con una flota de 65 GW y sumó 35 GW desde 2015. En el escenario de políticas declaradas (STEPS), la capacidad instalada pasaría de 420 GW actuales a casi 800 GW hacia 2050, con China explicando un tercio de las nuevas adiciones. Mercados emergentes como Bangladesh, Egipto y Vietnam también avanzan.
El precio del concentrado de uranio (U3O8) subió de USD 60/kg en 2020 a picos de USD 200/kg en 2024, moderándose en 2025. La demanda anual de uranio natural ronda 70.000 toneladas y crecerá, con 40% del aumento en China y 20% en otros emergentes. La IEA advierte una brecha creciente entre requerimientos y oferta, agravada por el declive de minas como Cigar Lake (Canadá) desde mediados de la década de 2030.
Argentina figura entre los países que avanzan con reactores modulares pequeños (SMR), junto a Canadá, Corea, Suecia, Reino Unido y EE.UU. Los SMR podrían sumar 40 GW hacia 2050 (5% del total). La tecnología PHWR (agua pesada presurizada), utilizada en Argentina, Canadá, India y Rumania, consume uranio natural sin enriquecimiento y representa 7% del parque mundial.
La IEA identifica cuellos de botella en conversión y enriquecimiento. La conversión opera con escaso margen: precios subieron 30% en el último año. En enriquecimiento, no se espera nueva capacidad comercial de gran escala antes de 2030, con precios spot y a término al alza (10% y 6% respectivamente). La concentración geográfica es crítica: tres países (Canadá, Kazajistán, Namibia) producen 70% del uranio minado; seis compañías controlan 88% de la oferta. Kazajistán y Uzbekistán (45% de la producción) dependen de servicios externos de conversión y enriquecimiento, exponiendo corredores de transporte.
El despliegue de SMR requerirá combustibles HALEU (enriquecimiento hasta 20%), cuya producción comercial está limitada a Rusia y China. EE.UU. comprometió USD 2.700 millones para enriquecimiento doméstico, pero los proyectos no entregarán volúmenes relevantes antes de 2030, generando una brecha temporal.
fuente: Mining Press
La tensión en la cadena de uranio impacta directamente en los planes nucleares argentinos (SMR y PHWR), al depender de importaciones y de un mercado global ajustado.
Argentina deberá monitorear la evolución de los precios del uranio y la disponibilidad de HALEU para sus proyectos SMR, mientras la IEA actualizará sus proyecciones en 2026.

